Una fiscalización de SUNAT es un procedimiento reglado en el que la administración verifica el cumplimiento de las obligaciones tributarias de un contribuyente. Puede ser definitiva, parcial o parcial electrónica, y en todos los casos el contribuyente tiene derechos y plazos que conviene conocer.
Orden documental: la primera línea de defensa
La mayoría de reparos nacen de la falta de sustento. Contratos, comprobantes, medios de pago bancarizados, guías de remisión y registros contables deben estar organizados y disponibles. Recomendamos revisar periódicamente las operaciones con mayor riesgo: servicios intangibles, operaciones con vinculadas y gastos que exigen fehaciencia.
Plazos y requerimientos
Cada requerimiento fija un plazo para presentar información. Es posible solicitar prórroga con sustento y dentro del plazo previsto. Las respuestas deben ser completas, ordenadas y dejar constancia de lo entregado: lo que no se presentó en la fiscalización difícilmente podrá usarse después.
- Verifique la fecha de notificación del requerimiento y calcule los plazos desde ese día.
- Designe a un responsable interno y a su asesor para centralizar las comunicaciones con el auditor.
- Responda por escrito, con índice y cargos de recepción.
- Analice los reparos comunicados en el resultado del requerimiento antes de que se emitan las resoluciones de determinación.
Después de la fiscalización
Si se emiten resoluciones de determinación o de multa, existen recursos de reclamación y apelación ante el Tribunal Fiscal con plazos definidos. Una estrategia bien planteada desde la fiscalización facilita la defensa posterior.
Nuestra práctica tributaria acompaña a empresas y personas en fiscalizaciones y procedimientos contenciosos. Si recibió un requerimiento, contáctenos a la brevedad.





